Sobre lluvias, paraguas y bancos

Nota de opinión de José R sobre los bancos y su "compromiso" con las pymes

Notas de opinión Por: ENAC 05 de julio de 2018
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Quienes, como yo, peinamos canas y ya podemos hablar de “experiencia en el rubro” con autoridad, podemos afirmar que siempre la relación Bancos vs. emprendimientos/pymes ha sido desigual, caótica y abusiva.

"El banquero es alguien que te presta su paraguas cuando hay sol y te lo retira cuando llueve." Mark Twain.

Sólo a los efectos de mostrar en las relaciones y experiencias que me baso, puedo nombrar que he sido cliente del Banco de Boulogne, Banco de Italia y Río de la Plata, Banco Internacional, Banco Español, Banco de Crédito Rural Argentino, Banco Mayo, Banco Alas, Banco del Norte y Delta Argentino, Deutsche Bank, Bank Boston y Citibank, cada uno de ellos y ante cada situación me han evaluado, me han condicionado y me han sugerido, en el mejor de los casos, cómo sortear mis riesgos crediticios así puedo “contar con ellos”, pero ahora noto, al mencionarlos, que han desaparecido, muchos de ellos con lamentables historias, y yo sigo estando. Curiosidades “del sistema”, ¿no?

Sostengo y aseguro que el llamado “sistema bancario” es perverso por definición y aplicación, veamos sino sólo algunos de los ejemplos en los cuales me baso para tal afirmación:

Es un sistema de “venta de dinero” disfrazado de servicios que no dan, amparados hasta por desviaciones idiomáticas.

Por ejemplo “préstamo” es la acción y efecto de prestar: “Entregar algo a alguien para que, después de un tiempo, lo sustituye o lo devuelva”. Ante tan clara definición yo le presto un balde a un vecino y me devuelve un balde, no dos o tres. Yo le presto dinero a un amigo, y me devuelve el monto que le presté; cuando yo le cobro intereses o servicios deja de ser préstamo, pasa a ser crédito o venta, y si esto es abusivo o exagerado es decididamente usura. Por lo tanto sugiero eliminar la palabra “préstamo” a todo lo que refiera en cuestiones bancarias.

Es un sistema abusivo con la balanza inclinada para un solo lado ya que, podemos poner en discusión si una Cuenta Corriente debe generar intereses en sus saldos positivos, pero de ninguna manera podemos aceptar que éstos no se produzcan en una Caja de Ahorros, y no sólo eso, sino que se nos cobre “gastos por mantenimiento” cuando las entidades hacen uso y provecho de esos fondos.

Es un sistema perverso ya que se nos “obliga” en muchísimos casos a hacer nuestros depósitos a través de una máquina que nos emite un comprobante “condicional” o “a verificar”, quedando a la incertidumbre de que en el sobre que supusimos colocar 20 billetes, horas más tarde se nos notifique que había 19 o alguno de ellos falso, sin la posibilidad de defensa alguna. Y, lo que es peor, si queremos hacer uso de nuestro derecho de que nuestros 20 billetes sean verificados por un “cajero humano” para tener un sello de conformidad definitivo, debo pagarlo!!. Me imagino en mi comercio cobrándole a mi cliente por la mercadería que lleva y luego por contarle la plata con que me abona!, ¡no lo puedo creer!. Pero nuestro “sistema bancario” es así.

Recuerdo con simpatía cuando los Bancos tenían “Gerente” que, generalmente, era alguien como nosotros, con experiencia, conocedor de las personas y los contextos, alguien capacitado para “cerrar” un acuerdo con un guiño de ojos o un apretón de manos, un consejero y guía; alguien al que no se le podía fallar, por su idoneidad, por su influencia y por la palabra empeñada. Hoy todo es distinto; hoy son “encargados de cuenta”, “business designer”, “customer service”, o simplemente una línea telefónica para la cual hay que poseer una caterva de procedimientos o claves que nunca se recuerdan y que uno termina mandando a destinos innombrables y que el destinatario nunca escucha. Buenos muchachos los “Encargados de Cuenta”, generalmente bien vestidos, manejan con suma rapidez los dedos sobre el teclado, pero que dan la sensación de conocer de negocios y sus dificultades como yo de física cuántica.

Cuándo a mis nietos les quiero explicar lo que significa “ineficiencia”, los llevo a un Banco. Les explico que detrás de esas nuevas mamparas hay 6 ventanillas para atención al público pero, en el mejor de los casos sólo hay 2 cajeros, por lo tanto la historia de los últimos 50 años es igual, se tarda el mismo tiempo para cualquier trámite por sencillo que sea desde los tiempos en que en el Banco se cobraba todo y había 40 personas antes que vos en la ventanilla que habías elegido, pero éramos felices sin saberlo, porque también, si necesitabas, te daban cambio por aquellos tiempos.

Un Banco en el que hablaba en alemán, me alentó a que tome un crédito hipotecario para reformar mi casa/depósito, les presenté 2 proyectos uno básico y otro ambicioso que incluía una planta alta también, “dale, andá por todo que te lo adaptamos a tu carpeta” me dijo mi Encargado de Cuentas. Una cuadrilla de albañiles invadió mi casa levantando el techo y adelantando trabajo, a la semana paso a “cerrar” el tema crediticio y me sorprenden diciendo “¿No lees los diarios?, el “efecto Tequila”,y…. Todo suspendido”. Pasé a vivir en una casa a “cielo abierto” hasta que la usura me “dio una mano” ya que el “sistema bancario” entró en crisis sin avisarme.

Lo máximo me ocurrió en un Banco “top five” por aquel entonces, obviamente hoy desaparecido. Resulta que yo tenía un crédito asignado por el cuál había batallado tenazmente presentando hasta los certificados de sanidad de la gata de mi vecina, hasta que el gran día del retiro de fondos llegó como bocanada de aire fresco para quién el ahogo era inminente, y al apersonarme a la ventanilla el cajero, con el ceño fruncido, me dice: “mmmm, no se lo puedo habilitar”, imagino mi palidez automática y, al preguntar el “¿por qué?” con un hilo de voz me dice: “porque no está paga la última posición de Ingresos Brutos”, a lo cual le informo que uno de los motivos y finalidades de ese crédito era pagarlo, a tal punto que tenía la liquidación encima para hacerlo. Entonces le pregunto: “¿Ud. cobra Ingresos Brutos?”, “Si” me contesta de inmediato. La ecuación resulta obvia, pensé. “Entonces cóbrelo y todo bien” afirmé con alivio. “Deme el dinero” me dice, “Tómelo de mi crédito asignado” le digo, “No lo tengo habilitado hasta que me entregue el comprobante pago” me dice. “Deme el comprobante sellado y el dinero sobrante del crédito” le digo. “El sistema no me lo permite” me dice. “Métase el sistema bien en el orto usted y Míster Boston” le digo; y nunca quise saber mas de Bancos.

También tengo para contarte de cheques que me han rechazado porque mi cuenta corriente no tenía fondos cuando mi sobre de depósitos en unos primitivos cajeros no lograron entrar al correspondiente buzón y quedaron atascados en una especie de “agujero negro” que descubrieron a la semana, obviamente nadie me pidió disculpas ni me repusieron los gastos que ocasionaron ni protegieron mi imagen ante los tenedores de cheques rechazados por falta de fondos que nunca me creyeron lo que pasó.

Si yo fuese idóneo en temas de técnicas y conceptos económicos estoy seguro que también puedo contarte de usos y abusos al respecto, el show de intereses, gastos, costos, notificaciones, seguros, tasas, servicios incomprobables, de todos los débitos en cuenta que desconocemos códigos, artículos y etcéteras.

Fuimos, somos y seremos esclavos de la Banca Privada y su enorme poder de sometimiento, y de la falta de sensibilidad e idoneidad de la Banca Pública.

Hoy, ya casi alejado del “sistema” por propia decisión, pero en la consejería de mis hijos y nietos, veo con expectativa y un dejo de esperanza a la Banca Cooperativa, ojalá vuelva a acercarse a los clientes con guiños y apretones de manos como signo de complicidad de estar hablando el mismo idioma y entendiendo las comunes necesidades.

Hoy el banco Credicoop, para hacer nombres, debería estar a la vanguardia de este camino. Todavía no lo es, está demasiado “contaminado” por el “estilo imperante”, pero confío en que descubra el camino; al menos su #márketing” así lo indica. Por ahora son sólo intenciones, porque cuándo nos acercamos e interiorizamos, otra vez nos encontramos con los “vicios” de los Bancos Privados y poderosos. Pero confío.

Ojalá que pronto nos demos cuenta, todos los actores de la llamada “productividad” no corporativa, que estemos en la misma sintonía armonizando con la misma música; los emprendedores, las pymes, los trabajadores ya lo estamos y trabajamos para ello a fuerza de golpes y experiencia, nos faltan los Bancos.

Jose R - Empresario Nacional Pyme

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